MENA Newswire News Desk: Según un nuevo informe deMoody’s, se prevé que la brecha mundial de inversión climática alcance los 2,7 billones de dólares anuales para 2030. A pesar del aumento de la inversión tras el Acuerdo de París de 2015, Moody’s advierte que se requiere una financiación adicional sustancial para realizar la transición a una economía baja en carbono, fortalecer la resiliencia climática y adaptarse a los efectos cada vez más intensos del cambio climático.

El informe destaca que, si bien se prevé que en 2024 se invertirán aproximadamente 2 billones de dólares en energía limpia (incluidas energías con bajas emisiones de carbono, infraestructura, eficiencia energética y electrificación), aún queda un déficit significativo. El análisis de Moody’s estima que solo la mitigación del cambio climático requerirá una inversión anual de 2,4 billones de dólares para 2030 a fin de cumplir los objetivos de emisiones netas cero para mediados de siglo.
En cambio, la inversión en adaptación está considerablemente rezagada: en 2022 alcanzará apenas 72.000 millones de dólares, pese a que se estima que la necesidad anual es de unos 400.000 millones. Este déficit combinado, que equivale al 1,8% del PIB mundial, plantea un desafío crítico, en particular en los mercados emergentes, donde las necesidades de inversión son mayores. Sin una financiación adecuada, las comunidades vulnerables de todo el mundo se enfrentan a mayores riesgos derivados de los impactos climáticos, lo que subraya la urgencia de aumentar los flujos financieros destinados a las iniciativas climáticas.
El informe destaca las amplias consecuencias económicas del cambio climático para las naciones y las empresas. Se prevé que los impactos físicos en los medios de vida, la infraestructura y los ajustes económicos necesarios para reducir las emisiones generen riesgos crediticios duraderos para muchas economías. Según Moody’s, estos riesgos exigirán adaptaciones de políticas y estrategias de financiamiento que aborden tanto las necesidades inmediatas como la resiliencia a largo plazo.
En una nota positiva, Moody’s señala que las inversiones tempranas en energía limpia podrían evitar daños económicos significativos y mejorar la calidad de vida en general en comparación con las políticas climáticas actuales. El informe proyecta que el gasto climático proactivo puede generar crecimiento a largo plazo y potencialmente impulsar los ingresos del gobierno, ya que la reducción de los impactos climáticos puede conducir a la estabilidad económica y a ganancias de productividad.
Sin embargo, Moody’s advierte que los beneficios de las inversiones climáticas probablemente tardarán años en materializarse, lo que requerirá un gasto público considerable en el ínterin. Esta demora en materializar los beneficios plantea un desafío para los responsables de las políticas que buscan obtener apoyo público para inversiones climáticas sustanciales, que también pueden afectar los presupuestos nacionales y aumentar los niveles de deuda.
Además de estos desafíos, Moody’s advierte que los costos y beneficios de las inversiones climáticas variarán ampliamente entre sectores y regiones, lo que podría intensificar las tensiones sociales y políticas. Además, incluso si se abordan las brechas de financiamiento, el uso efectivo de estos recursos sigue siendo incierto y su uso ineficiente plantea un riesgo para el éxito de los objetivos climáticos.
